Si hoy no tenemos acceso a un buen trabajo, a una educación pública de calidad o a un sistema de salud fuerte, tenemos que preguntarnos: ¿fui a votar la última vez?
No votar es regalarle el poder a unos pocos. Es dejar que otros decidan por nosotros. Y lo peor, es que después no podemos quejarnos. Nuestra Constitución es clara: el voto es un derecho y un deber. Cada elección define el rumbo del país, y cuando no participamos, abrimos la puerta para que quienes no creen en la inversión social, en la equidad y en el bienestar común, sean los que gobiernen.
La falta de participación en la política, especialmente de las mujeres, debilita nuestra democracia. Cuando las voces diversas no están en la mesa de decisiones, los partidos con discursos machistas y agendas de derecha toman el control sin oposición. No podemos seguir dejando que unos cuantos decidan por nosotros.
Costa Rica se construye con unidad y participación. No podemos permitirnos la indiferencia. Cada voto cuenta. Cada elección importa. Si queremos un país con oportunidades, justicia social y bienestar, el primer paso es salir a votar.