Soy woke.
Sí, ya sé que algunos van a leer eso y poner los ojos en blanco. Que si es una moda, que si es pura pose, que si es cosa de gringos. Pero aquí va: para mí, ser woke no es un insulto, es simplemente estar despierto. Es darse cuenta de que hay cosas que no están bien y hacer algo al respecto, aunque sea desde lo más pequeño.
En un país como Costa Rica, donde nos encanta decir que “aquí no pasa nada” y que “somos el país más feliz del mundo”, ser woke es reconocer que, en efecto, sí pasan cosas. Que hay racismo aunque muchos juren que no. Que el clasismo está en todas partes, desde cómo hablamos hasta cómo tratamos a la gente en la calle. Que el machismo no es solo cosa de generaciones viejas y que la homofobia no desapareció con el matrimonio igualitario.
Ser woke es entender que el cambio no llega solo y que no basta con decir “yo no soy así”; hay que cuestionar, hay que hablar, hay que escuchar. No se trata de andar peleando con todo el mundo, sino de aprender y desaprender, de no quedarse cómodo en la ignorancia.
Así que sí, soy woke, y si eso molesta, al menos significa que estamos empezando a hablar de lo que importa.
#CuestionaTodo #ConcienciaColectiva #RevoluciónConsciente #RompeElMolde