Senderismo

Escapar de la rutina no es lo mío

Sendero Los Gigantes, Pérez Zeledón

Soy del team Día del Puchy: ver series, comer rico y dormir sin culpa. Pero a veces, toca salir del confort y buscar aire puro, desconexión y, por qué no, un buen reto.

Con la guía de mis amigos de #AlAireLibre, decidí lanzarme a explorar el sendero ecológico de Los Gigantes, en Rivas de Pérez Zeledón. Una zona que siempre me ha gustado, así que, manos a la obra y… a senderiar.

El inicio fue prometedor: un río exuberante, vegetación por doquier, mariposas morpho danzando en el camino y yo, motivado, pensando: “se notan los resultados del pilates”. Pero, 30 minutos después, ya tomaba descansos cada 15. El calor, la humedad y la pendiente hicieron lo suyo. A ratos dudé de mi capacidad, frustrado porque el ascenso parecía no tener fin.

Pero así es la vida, ¿no? Hay tramos pesados, donde uno solo quiere parar. Sin embargo, paso a paso, entre sudor y respiraciones profundas, llegamos al mirador.

Y ahí… wow. Las vistas me dejaron sin aliento (pero del bueno). Tocando el cielo, literal y emocionalmente.

Hoy, un día después, me doy cuenta de que este trayecto es como la vida misma: momentos difíciles que parecen eternos, pero que, al final, valen cada esfuerzo. Se disfruta el camino y mucho más cuando uno llega a ese punto donde todo cobra sentido.

Eso sí, para la próxima, ya tengo hecha mi lista: bastones, nuevo calzado y, claro, cámara nueva (la actual dijo “hasta aquí llegué”).

Hay que salir más, explorar más, cargar energías en la naturaleza. Lo físico se entrena, pero lo vivido… eso se queda.

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